Introducción
Si alguna vez has sentido que tu vida se te escapaba de las manos, no estás solo. A muchos nos cuesta organizarnos y a veces parece imposible retomar el control. La buena noticia es que podemos tomar medidas para organizarnos mejor en casa y en el trabajo. ¡Aquí tienes 11 consejos que he aprendido a lo largo de los años y que te ayudarán a encarrilarte!
Ordenar.
Deshacerse de lo innecesario es el primer paso hacia una vida más organizada. Es hora de deshacerse de las cosas que no necesitas, no usas y no te gustan. También puedes deshacerte de las cosas que no te hacen feliz ni te hacen sentir bien contigo mismo. Deberías empezar con la ropa: prendas viejas, pasadas de moda o sucias que ya no están en buen estado, así como cualquier objeto en tu armario, cómoda o cajas de almacenamiento debajo de la cama que ya no te sirva para nada.
Cíñete a un horario.
Este es uno de los pasos más importantes para organizarse. Debes seguir un horario, pero hay algunas cosas que debes tener en cuenta al implementar este paso. Primero, es importante que seas constante con tu horario. No puedes simplemente decidir que hoy es el día en que vas a empezar a organizarte si no hiciste nada ayer o el mes pasado, porque lo más probable es que tu casa siga pareciendo un completo caos. Además, no seas demasiado rígido con tu horario, ya que puede que no funcione para todos. Por ejemplo, a alguien que trabaja desde casa le puede resultar útil hacer toda la limpieza de una vez durante su hora de almuerzo en lugar de intentar encajar todas esas pequeñas tareas a lo largo del día cuando está ocupado trabajando en otros proyectos o escribiendo publicaciones de blog (¡como yo!). Finalmente, otro consejo sería asegurarte de que el sistema que mejor funcione para llevar un registro de cosas como pagar facturas, etc., ¡simplemente úsalo! No intentes cambiar entre diferentes aplicaciones porque no se sincronizarán correctamente, lo que nos lleva directamente a nuestro siguiente punto:
Deshazte de los objetos que te sobren.
El primer paso para organizarse es deshacerse de todo lo que no se necesita. Si tienes objetos que llevan tiempo guardados sin usar, dónalos. Si están en buen estado pero nunca los usas, dónalos. No dejes que se acumule el desorden porque te da pereza deshacerte de las cosas: si un objeto lleva más de un año ahí y no se ha usado durante ese tiempo, considera donarlo para que alguien más pueda darle un buen uso. Si guardas algo solo porque la idea de tirarlo te hace sentir culpable o te da miedo, pregúntate si realmente vale la pena conservarlo (y luego haz lo que te parezca correcto). Por ejemplo: guardé mis viejos libros de texto de la universidad aunque ya me había graduado hacía diez años porque pensaba que tal vez algún día volvería a usarlos... pero cuando finalmente me decidí a venderlos en eBay (años después), ¿adivina qué pasó? ¡No se vendieron! Resulta que nadie quería mis viejos libros de texto de hace 15 años, lo que demuestra una vez más mi punto de vista sobre deshacerse de las cosas innecesarias cuando sea necesario 🙂
Guarda las cosas que quieras conservar.
Cuando guardes las cosas que quieres conservar, asegúrate de asignar un lugar específico a cada una. Si es posible, usa cestas, cajas y cajones. También puedes usar ganchos o perchas en el armario o en las paredes de cualquier habitación con espacio limitado. Si nada de esto funciona, intenta usar una estantería o un mueble con cajones en lugar de tener todo esparcido por la casa, apilado sobre mesas y encimeras. Incluso puedes ir un paso más allá y organizar cada categoría dentro de estas áreas por tipo (por ejemplo, libros), tamaño (por ejemplo, juguetes pequeños) o color (por ejemplo, calcetines blancos).
Crea una lista de tus pertenencias en una hoja de cálculo.
Una vez que hayas decidido organizarte, el siguiente paso es crear una lista de tus pertenencias. La mejor manera de hacerlo es creando una hoja de cálculo con dos columnas: lo que tienes y lo que no tienes. Si te parece demasiado trabajo, simplemente sigue el consejo de "menos es más" y anota solo lo importante; por ejemplo, si solo tienes tres artículos en tu lista de compras, incluye solo esos tres en tu inventario (y no olvides los cambios estacionales).
Busca una forma de llevar tus cosas contigo que tenga sentido según adónde vayas, qué vayas a hacer y con quién estés.
Mientras te organizas, es posible que te preguntes cómo llevar tus cosas contigo. Aquí te mostramos algunas maneras:
- Una mochila es perfecta para viajes cortos, como ir al supermercado o hacer algún recado. ¡También se puede usar en viajes más largos si en tu destino se permite caminar sin tacones!
- Un bolso tote puede contener muchas cosas y colgarse de uno o ambos hombros, lo que facilita el acceso a los objetos sin sacrificar la comodidad de las manos. Esto resulta ideal si necesitas llevar muchas cosas contigo pero no tienes mucho tiempo (por ejemplo, al visitar amigos).
- Por último, considera usar uno de esos bolsos cruzados con asas largas para que puedas llevarlos cómodamente sobre uno o ambos hombros. ¡Hay muchos estilos y tamaños diferentes, así que seguro encontrarás uno que se adapte a tus necesidades y preferencias!
Empieza por tu entorno inmediato y, a partir de ahí, ve ampliando el panorama.
- Empieza por tu entorno inmediato y, a partir de ahí, ve ampliando el panorama.
- No intentes hacerlo todo a la vez. Si no estás preparado, es mejor empezar poco a poco e ir añadiendo pasos más adelante, en lugar de sentirte abrumado por demasiados cambios de golpe.
¡Tómate descansos, pero respétalos!
Hacer demasiado puede ser tan malo como no hacer nada. Incluso si no te sientes abrumado por la tarea de organizarte, es importante tomar descansos de vez en cuando. Puede que te sientas un poco culpable por interrumpir la organización, pero darte un respiro solo hará que sea más fácil y agradable a largo plazo. Si notas que tu motivación disminuye después de dos o tres horas, pregúntate si tomar un descanso te ayudaría a retomar el rumbo. Si es así, ¡adelante! Un breve respiro te dará energía renovada cuando retomes tus esfuerzos de organización más tarde, y quién sabe, tal vez un poco de aire fresco y sol te inspiren ideas creativas sobre la mejor manera de abordar lo que hay que hacer a continuación.
Organizarse lleva tiempo, así que no esperes hacerlo todo de golpe.
Por mucho que quieras organizarte, debes ser realista con el tiempo que te llevará. Organizar es un proceso que requiere tiempo y esfuerzo, así que no esperes hacerlo todo de golpe. Tendrás que cambiar tus hábitos diarios, encontrar nuevas formas de guardar las cosas y aprender nuevas técnicas de organización. Puede ser un camino largo, pero una vez que empieces a ver resultados y te sientas más a gusto en tu hogar, ¡el esfuerzo habrá valido la pena!
Conclusión
Espero que estos consejos te ayuden a organizar tu vida. Es un camino, no un destino. Así que tómate tu tiempo, disfruta del proceso y no dudes en contactarme si necesitas ayuda o quieres compartir lo que te funciona.