Introducción
Es la época del año en que muchos estudiantes se preparan para sus exámenes finales. Si eres uno de ellos, ¡que no cunda el pánico! Tengo algunos consejos útiles para ayudarte a mejorar tu comprensión lectora y sacar excelentes notas en esos exámenes.
Lee el libro de texto más de una vez.
Al estudiar para un examen, conviene leer el libro de texto más de una vez. La primera vez, aprenderás información nueva y puede que no la recuerdes tan bien. Sin embargo, cada vez que releas una sección del libro (¡y otra vez!), te resultará más fácil de entender porque tendrás más contexto gracias a las lecturas anteriores y podrás centrarte en lo importante de cada capítulo sin tener que descifrar cómo encaja todo desde cero cada vez. El segundo beneficio de las múltiples lecturas es que facilitan la memorización posterior: si algo no se me queda grabado después de la primera lectura de un capítulo, volver a esa sección me ayudará a recordar de qué se trataba. Además, si me pierdo algún punto o concepto clave mientras leo en clase o tomo apuntes durante las clases o tutorías, repasar esas secciones hace que destaquen con mayor claridad, de modo que mi cerebro pueda reconocerlas en lugar de que se confundan con toda la demás información.
Repasa también tus apuntes de clase.
Otra excelente manera de prepararse para el examen es repasar los apuntes de clase. Si has tomado buenos apuntes, estos pueden ser un recurso valioso para repasar el material. Estudiar con tus propios apuntes también es beneficioso porque te permite concentrarte en la información más importante y omitir lo que no recuerdes bien. Si es posible, intenta estudiar con un amigo o compañero de clase; esto ayudará a que ambos se concentren en la preparación del examen en lugar de que solo una persona haga todo el trabajo.
Vuelve a leer los capítulos con un amigo o pídele a alguien que te haga preguntas sobre el material.
Si estás leyendo con un amigo, puedes pedirle que te haga preguntas sobre el material. También puedes usar tarjetas de estudio para ponerte a prueba o incluso crear tus propias preguntas y respuestas reflexionando sobre lo más importante de cada capítulo. Si lees con otra persona, ¡esta puede ser una oportunidad para ayudarse mutuamente a comprender mejor el material!
Responde a las preguntas de ensayo como si las estuvieras escribiendo para un examen.
- Lee la pregunta con atención. No la leas por encima y des por sentado que sabes lo que dice.
- Comprende qué te pide la pregunta. Las respuestas pueden no ser obvias, así que tómate un tiempo para pensar qué tipo de respuesta sería la más adecuada para esta pregunta en particular.
- Asegúrate de responder a la pregunta correcta (si tienes alguna duda, siempre puedes consultar con tu profesor).
- Utilice ejemplos de experiencias previas o lecturas para respaldar su respuesta.
Practica la elaboración de esquemas y otras técnicas de esquematización.
Hacer un esquema es una excelente manera de organizar tus apuntes y darles un orden lógico. Por ejemplo, si tienes un trabajo que debes entregar en dos semanas, pero aún no lo has empezado, un esquema te ayudará a identificar las lagunas en tu conocimiento para que, cuando empieces a escribir, no sea una tarea tan abrumadora. Los esquemas también te ayudan a recordar mejor el material, ya que le dan perspectiva al estructurar lo que de otro modo serían solo datos y cifras dispersos sin orden ni dirección. Esto puede ser muy útil al presentar exámenes, ya que quienes elaboran las pruebas a menudo intentan engañar a los estudiantes haciéndoles creer que hay preguntas capciosas, preguntas que requieren conocimientos especiales más allá de lo visto en clase o en las lecturas asignadas. Sin embargo, si ya hemos organizado nuestros apuntes de clase (y/o otras fuentes de información) usando un esquema antes de presentar este examen, ¡sabremos exactamente dónde encaja todo dentro de su contexto general!
Realiza exámenes de práctica antes del examen real para que puedas detectar en qué aspectos aún necesitas mejorar.
Realizar exámenes de práctica antes del examen es una excelente manera de identificar las áreas en las que aún necesitas mejorar. A medida que realices cada examen de práctica, registra tu desempeño en cada sección y luego revisa tus resultados al final de cada una. Si hay áreas en las que consistentemente obtienes puntuaciones más bajas que en las demás, ¡usa esa información como motivación para seguir estudiando!
Haz lo que sea necesario para relajarte y concentrarte durante tus exámenes; esto puede incluir desde música relajante hasta aceites esenciales o baños de burbujas.
- Haz lo que sea necesario para relajarte y concentrarte durante tus exámenes; esto puede incluir desde música relajante hasta aceites esenciales o baños de burbujas.
- Si te cuesta concentrarte, prueba con un difusor de aceites esenciales. También puedes usarlo durante tus sesiones de estudio. Los aceites esenciales son fantásticos porque son naturales y no resecan la piel como muchos otros productos.
- Otra opción es tomar un baño con sales de Epsom o bicarbonato de sodio en el agua; ambos actúan como relajantes musculares naturales, por lo que te ayudarán a mantener la calma mientras estudias para un examen (o lo presentas). También es bueno para desintoxicarte del estrés diario, ¡especialmente antes de una prueba importante!
Técnicas eficaces de preparación para exámenes que mejoran la comprensión lectora
Técnicas eficaces de preparación para exámenes que mejoran la comprensión lectora
- Vuelve a leer la pregunta.
- Lee el texto una vez para hacerte una idea general de qué trata, luego léelo de nuevo y concéntrate en cada párrafo. No intentes comprender cada palabra; simplemente busca las ideas y conceptos importantes que te ayudarán a responder las preguntas.
- Anota cualquier pregunta que te surja mientras lees el texto o después de terminarlo (por ejemplo, "¿Cómo se relaciona esto con X?"). ¡Siempre puedes volver a consultarlo más tarde si tienes tiempo durante el examen o en casa después de hacerlo!
Conclusión
Si te sientes abrumado ante la idea de presentar un examen, no te preocupes. Con un poco de preparación y buenos hábitos de estudio, puedes asegurarte de que tu experiencia sea lo menos estresante posible. Lo más importante es recordar que los exámenes no se tratan de memorizar datos, sino de pensar críticamente sobre lo que has leído y aplicarlo a situaciones de la vida real. Así que, si la comprensión lectora aún no es tu fuerte, ¡no te preocupes! Con suficiente práctica (y tal vez algunos aceites esenciales), no hay razón para que nadie tenga que luchar con esta habilidad para siempre.