Los robots no pueden ayudarte a pensar.
¿Son los robots mejores que los profesores? Cuando se trata de generar ideas, una
robot Es muy parecido a un ábaco: solo puede calcular la suma de dos números según la información que recibe. No tiene capacidad para pensar más allá de los parámetros que se le proporcionan. Por eso, los robots son excelentes para realizar tareas rutinarias que requieren poca reflexión y no implican comprender el contexto. Pero cuando se trata de tareas más complejas, como escribir una entrada de blog o enseñar a alguien a escribir una, no hay sustituto para la cognición humana. El proceso creativo requiere no solo inteligencia, sino también la capacidad de analizar la información y comprender su contexto para pensar críticamente sobre los problemas.
Los robots son caros y requieren mantenimiento.
Es innegable que los robots representan una gran inversión. Requieren muchos conocimientos técnicos para su mantenimiento y pueden ser poco fiables: las averías son frecuentes. Además, son caros. Para comprar uno, hay que buscar como loco el dinero que se esconde entre los cojines del sofá, detrás de la estantería, al fondo del armario… porque, como todos sabemos, los cerebros de los robots cuestan más que el oro (y el oro es carísimo). Y luego están los costes de mantenimiento y reparación… ¡madre mía! Y por si fuera poco, los robots necesitan ser reemplazados con frecuencia (igual que los teléfonos móviles), así que prepárate para gastar un dineral cada dos meses.
Algunos de los mejores profesores tienen una cualidad robótica.
Por cierto, algunos de los mejores profesores son un tanto robóticos. Piénsalo: algunas de las características menos "humanas" de los robots te ayudarán a ser mejor profesor. Considera estos ejemplos:
- Eres predecible. A los estudiantes les resulta más fácil aprender si siguen rutinas, se mantienen organizados y cumplen con lo que les dices. En resumen, la constancia ayuda a los niños a sentirse más cómodos y seguros en el aula.
- Tienes perseverancia, y ellos también deberían tenerla. Cuando los niños saben que pueden contar contigo para llegar puntual todos los días con una actitud positiva y altas expectativas, empiezan a hacer lo mismo: llegar puntuales y listos para aprender cada día (y no solo cuando les conviene).
- Tus alumnos saben a qué atenerse contigo, y eso les facilita concentrarse en sus objetivos porque no se encontrarán con sorpresas.
Los profesores tampoco se distraen con otras pantallas.
Además de los beneficios de la conexión humana, un profesor puede concentrarse en su tarea principal: enseñar. No se distrae con otras pantallas ni otras actividades. Si bien un profesor robot puede contarte la historia de Roma, un profesor humano estará mejor preparado para responder preguntas sobre actualidad y política. Y un profesor real puede adaptar fácilmente sus clases a tus necesidades si tienes algún requisito especial (por ejemplo, si eres daltónico).
No tiene por qué ser todo o nada.
En lo que respecta a la tecnología en el aula, no tiene por qué ser una cuestión de todo o nada. Los docentes pueden usar la tecnología para mejorar su eficiencia y potenciar su enseñanza. Los mejores docentes ya lo hacen: utilizan la tecnología de forma eficaz para sacar el máximo provecho de la experiencia en el aula y asegurarse de que los alumnos aprendan de verdad.
Los mejores profesores pueden adaptarse y enseñar de manera diferente en distintas situaciones y según el contexto.
Los robots no pueden hacer esto. No pueden adaptarse a la situación y, desde luego, no pueden entablar relaciones con sus alumnos. Los buenos profesores no solo son flexibles en cualquier entorno educativo, sino que también saben cuándo y cómo adaptarse a las necesidades de los alumnos. Por ejemplo, supongamos que eres profesor de primaria y un alumno tiene dificultades para aprender a leer. Un buen profesor modificará las tareas para que la lectura no sea tan importante si el alumno necesita ayuda adicional. O si un alumno necesita atención extra por problemas de comportamiento, un buen profesor sabrá cómo motivarlo y, al mismo tiempo, lograr que participe en las actividades de clase. Los profesores son mucho más que simples fuentes de información. Como educadores, debemos ser flexibles en nuestros estilos de enseñanza, debemos construir relaciones con nuestros alumnos para que se sientan valorados y respetados, y debemos saber cómo impartir el contenido de la mejor manera, comprendiendo las necesidades individuales de cada alumno.
Pueden ver tu personalidad, algo que no puedes hacer a través de una conexión en línea.
Los profesores son mejores que los robots porque pueden ver tu personalidad, algo que los robots no pueden hacer. Cuando hablas con una persona cara a cara, compartes más que solo palabras. Puedes usar tu cuerpo para comunicarte. Puedes mostrar tus sentimientos con gestos o expresiones faciales. Tu profesor puede ver todo esto. Pero cuando hablas con alguien a través de una conexión en línea, solo tienen las palabras que escribes o dices en voz alta a través de un micrófono. Les resulta más difícil entender lo que quieres decir cuando no obtienen una imagen completa de quién eres, más allá de todo lo demás que conforma tu personalidad y estilo de comunicación. Las conexiones en línea tampoco permiten que los profesores interactúen socialmente con sus alumnos de la misma manera que lo hacen estando juntos en la misma aula para la educación presencial, y viceversa para el alumno al interactuar con otros compañeros, ya sea trabajando juntos en proyectos o aprendiendo sobre cómo cada uno aborda la resolución de problemas de manera diferente.
En lo que respecta a la educación, lo ideal es un equilibrio entre la tecnología y la interacción humana.
Es importante destacar que los profesores y los robots no son mutuamente excluyentes. Si bien pueden parecer opuestos, creo que el mejor entorno de aprendizaje es aquel en el que los estudiantes pueden aprender tanto de los profesores como de la tecnología. Como sabrán, las personas tienen diferentes estilos de aprendizaje según cómo interactúan con la información. Algunas aprenden mejor escuchando (aprendices auditivos), otras observando (aprendices visuales) y otras haciendo (aprendices kinestésicos). Al introducir la tecnología en el aula, ofrecemos a los estudiantes otra forma de aprender. Por ejemplo, el uso de una pizarra interactiva permite a los niños ver lo que su profesor está explicando o escribir en una superficie digital en tiempo real. Un profesor que utiliza diversos recursos presenta la información de manera que los niños puedan aprender a través de múltiples medios y, por lo tanto, tener mayores posibilidades de asimilar la nueva información más rápidamente. Leer siguiente:
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