Introducción
Tomar decisiones es difícil. No es como si pudieras acercarte a alguien y decirle: "¿Quieres cenar?" o "¿Qué película vemos esta noche?". Pero en lo que respecta a las decisiones empresariales y de la vida cotidiana, la ciencia ha demostrado que existen técnicas que nos ayudan a tomar mejores decisiones. En este artículo exploraré algunas de esas técnicas para que aprendas a mejorar tus habilidades para la toma de decisiones.Toma notas y resume.
Tomar notas y resumir los puntos clave es una de las formas más efectivas de mejorar tus habilidades para la toma de decisiones.- Toma apuntes mientras lees. Es importante que sean fáciles de leer, así que intenta usar un formato consistente. Puedes usar viñetas o números (1., 2., 3.), pero asegurarte de que todo se vea ordenado te ayudará a concentrarte en lo importante cuando llegue el momento de estudiar.
- Resume los puntos clave en tus apuntes. Esto te ayudará a asegurarte de que no se pierda información entre leer y escribir lo aprendido. ¿Y quién sabe? Si te sobra tiempo después de tomar buenos apuntes mientras lees materiales relacionados con la mejora de las habilidades para la toma de decisiones, ¡quizás incluso puedas realizar actividades extra como esta!
Haz listas y define conceptos.
- Haz listas de los puntos clave que quieres recordar.
- Crea conceptos para cada punto y luego anota estos conceptos bajo cada encabezado en tus notas o en un mapa mental.
- Utilice un mapa conceptual o un mapa mental para organizar sus ideas y ver cómo se relacionan entre sí (consulte la sección "Mapas mentales" a continuación).
Utilice recursos mnemotécnicos para recordar los puntos clave.
Las técnicas mnemotécnicas son una excelente manera de recordar puntos clave. Incluyen acrónimos, rimas y otros trucos de memoria. Utiliza estos métodos para ayudarte a recordar:- Los recursos visuales, como diagramas o gráficos, te facilitarán recordar la información más adelante durante tus estudios.
- Usa tu imaginación cuando intentes memorizar algo, creando una imagen que se relacione directamente con lo que estás tratando de aprender (por ejemplo, si necesitas ayuda para recordar lo que sucede dentro del sistema digestivo de una vaca, imagina que ves vacas comiendo hierba).
Crea relaciones entre las ideas de tus apuntes.
- Crea relaciones entre las ideas de tus apuntes.
- La mejor manera de hacerlo es creando un mapa mental con los puntos principales, lo que te ayudará a recordarlos más fácilmente y a visualizar mejor las conexiones entre ellos. Por ejemplo, si una idea trata sobre cómo se tomó una decisión concreta basándose en los datos de un experimento y otra idea trata sobre cómo otra persona tomó una decisión similar basándose únicamente en la intuición, te resultará útil conectar estas dos ideas para que, cuando estudies o tengas que tomar decisiones más adelante (o incluso mientras trabajas en esta tarea), vuelvan a surgir juntas en algún momento porque ya estaban conectadas.
Utilice fichas para organizar la información en grupos y, a continuación, mueva los grupos hasta que estén en el orden óptimo.
- Utiliza un sistema para organizar tus apuntes.
- Asegúrate de tener un sistema para organizar los grupos de tarjetas.
- Asegúrate de tener un sistema para mover los grupos de tarjetas.
Deja de estudiar cuando sientas que dominas el material lo suficiente y tómate un descanso.
Cuando sientas que has aprendido bien el material, tómate un descanso. Cuanto más tiempo estudies sin descansar la mente, más probabilidades tendrás de fatigarte y cometer errores. Si esto sucede, ¡tómate un descanso! Retendrás más información si haces pausas frecuentes durante tus sesiones de estudio que si no haces ninguna. Si es posible, intenta no estudiar durante más de 30 minutos antes de tomarte un descanso (por ejemplo, para almorzar). Después, retoma el estudio hasta que hayan pasado otros 30 minutos antes de tomar otro descanso de duración similar (de nuevo, para almorzar).- ¿Cuánto deben durar estos descansos? Depende de lo que mejor funcione para cada persona, pero, en general, entre 10 y 15 minutos deberían ser suficientes para la mayoría de las personas que necesitan alejarse de sus escritorios, libros, cuadernos, etc., para poder refrescarse mentalmente antes de retomar sus estudios más adelante cuando sea necesario.*